En una asamblea en Muctavits los católicos
acuerdan despojar de todos sus derechos
comunitarios a los protestantes. Por otra
parte, cinco indígenas evangélicos de la
comunidad Nachit fueron apresados por no
colaborar con las festividades católicas;
y en San Nicolás intentaron frenar por la
fuerza la construcción de un templo
evangélico.
Sólo un rayo de esperanza: católicos
tradicionalistas y evangélicos de
Chicumtantic decidieron que los cargos
religiosos y las cuotas para fiestas del
pueblo ya no serán obligatorios. Es el
primer municipio que toma esta decisión
a favor de la libertad religiosa y de
conciencia.
SIN DERECHOS SOCIALES
La asamblea de la comunidad Muctavits,
municipio de San Andrés Larráinzar (San
Cristóbal de las Casas, Chiapas)
integrada por mayoría católica
tradicionalista, acordó privar de los
derechos a recibir apoyos de programas
sociales de gobierno a 24 familias que
profesan la religión evangélica, y se
niegan a cooperar para construir una
ermita, informó Hortencio Vázquez,
representante de la Iglesia adventista
del séptimo día.
El pastor y dirigente evangélico Esdras
Alonso González advirtió a su vez que si
las autoridades no actúan en estos
casos, los conflictos por intolerancia
religiosa “se van a generalizar”, por lo
que solicitó la intervención del
gobernador Juan Sabines Guerrero.
De acuerdo con Vázquez, este caso de
intolerancia religiosa fue acordado
durante una asamblea realizada el pasado
3 de noviembre, en la cual los católicos
convinieron en despojar de todos sus
derechos comunitarios a los
protestantes, y en consecuencia algunos
de ellos que tenían cargos públicos,
como en los comités de educación, ya no
podrán desempeñarlos.
Afirmó que, de igual manera, los
tradicionalistas determinaron “amenazar
a las esposas de los hombres para que
dejen de ser integrantes de la junta de
mujeres, y de recibir orientaciones de
salud por parte de personal médico”.
Agregó que las mujeres evangélicas
también han sido amenazadas con que van
a perder las becas que reciben sus hijos
del programa Oportunidades, lo mismo que
los apoyos para construcción de
viviendas que obtienen de autoridades
municipales.
“Lo que se percibe claramente es que
todo lo que plantean y exigen los
católicos de la comunidad son ideas de
los miembros del ayuntamiento priísta de
San Andrés Larráinzar, para que los
protestantes sean amonestados por la
mayoría”, consideró.
Las mismas consideraciones de han
aplicado a miembros de la Iglesia
adventista.
DETIENEN A EVANGÉLICOS
Cinco indígenas evangélicos, habitantes
de la comunidad Nachit, del municipio de
Zinacantán, Chiapas, fueron privados de
su libertad durante 24 horas acusados de
no aceptar “cargos tradicionales”
vinculados con la religión católica,
informó la Confraternidad Nacional de
Iglesias Cristianas Evangélicas
(Confraternice).
Los afectados fueron puestos en
libertad, pero se condicionó su
liberación a que abjuraran de su fe,
apercibidos de que, en caso de insistir,
les serían fabricados delitos, se les
dejaría a disposición del Ministerio
Público y posteriormente se les llevaría
a centros penitenciarios.
El pastor Arturo Farela, presidente de
Confraternice, adelantó que se convocó a
una mesa de diálogo para este viernes en
San Cristóbal de las Casas, con la
intervención de autoridades del gobierno
de Chiapas, pero, de no resolverse el
conflicto en esta ocasión, se solicitará
la mediación de la Secretaría de
Gobernación.
INTENTAN DETENER CONSTRUCCIÓN DE
TEMPLO EVANGÉLICO
Católicos de la comunidad de San
Nicolás, en el municipio de Ixmiquilpan
(Chiapas), intentaron frenar la
construcción de un templo evangélico, lo
que obligó al gobierno a enviar policías
estatales para evitar un enfrentamiento
entre ambos grupos religiosos que
mantienen disputas desde hace más de una
década.
Encabezados por Roberto Barquera
Joaquín, los evangélicos llegaron esta
mañana a continuar con la obra, pero
católicos liderados por Noé Gerardo
Nicolás Guerrero llegaron para impedir
la continuación de la obra y argumentó
que los evangélicos violaban un acuerdo
previo, según el cual la construcción
del templo evangélico sería autorizado
por la asamblea comunal.
Barquera Joaquín advirtió que sus
representados no detendrán la obra y
aunque dijeron que no responderán a
agresiones de los católicos, se
manifestó dispuesto a defender su
libertad de culto y la edificación de su
templo en la misma comunidad de San
Nicolás.
El director de gobierno para el valle
del Mezquital, Martín Quezada Salvador,
reunió a representantes de los dos
bandos en busca de una solución, pero
ninguno cedió, por lo que se pidió la
presencia de la fuerza pública en la
construcción, que ahora se encuentra
resguardada por los uniformados.
Los evangélicos lamentaron que este
conflicto sigue sin resolverse pese a la
intervención de los tres niveles de
gobierno y pidieron que se garantice la
seguridad de los vecinos y que se
aplique la ley contra quienes dirigen el
movimiento por parte de los católicos, a
quienes acusaron de violentar el derecho
de culto en San Nicolás.
Por su parte los católicos señalaron que
los evangélicos violaron un acuerdo
interno de la comunidad (que por lo
visto está por encima de los derechos
constitucionales y los derechos
humanos), pues el proyecto para
construir el templo sería abordado en
una asamblea y por mayoría de votos
decidirían si se construía.
Nicolás Martín Mendoza, presidente de la
Comisión de Gobernación del cabildo,
manifestó que la asamblea municipal no
conoce oficialmente el caso, pero se
convocará a sesión extraordinaria para
exhortar a las autoridades municipales,
estatales, federales y de la propia
comunidad a resolver el problema.
Aseguró que la congregación cuenta con
los permisos de construcción y que en
todo caso se deberá garantizar que los
grupos evangélicos tengan libertad de
culto.
UN RAYO DE ESPERANZA EN S. JUAN
CHAMULA
Católicos tradicionalistas y evangélicos
de Chicumtantic, municipio de San Juan
Chamula, decidieron que los cargos
religiosos y las cuotas para fiestas del
pueblo ya no serán obligatorios para los
miembros de ninguno de ambos grupos.
El pastor Domingo Ruiz Santis manifestó
que el convenio logrado, mediante el
sistema de usos y costumbres, garantiza
la libertad religiosa de los
protestantes, que accedieron a donar
voluntariamente 25 pesos en cada una de
las tres fiestas anuales de la
localidad.
A este acuerdo se llegó el jueves pasado
en asamblea, que contó con la asistencia
del alcalde de San Juan Chamula, Domingo
López González; funcionarios de la
Subsecretaría de Asuntos Religiosos del
estado, y de la delegación de Gobierno,
entre otros.
“Hasta la fecha, en ninguna otra
comunidad del municipio se ha tomado un
acuerdo similar, en que los católicos
decidan libremente aceptar o no los
cargos religiosos”, expresó el pastor
oriundo de Chicumtantic, donde coexisten
unas 150 familias evangélicas de la
Iglesia pentecostés de La Esperanza y
120 católicas tradicionalistas.
En 2002, la mayoría católica decidió en
asamblea que los cargos religiosos y la
cooperación económica para las fiestas
serían obligatorios para todos los
pobladores, pero “hoy se ha roto ese
convenio y los habitantes quedamos en
libertad de aceptar”, explicó el
dirigente religioso indígena.
El acuerdo zanja el conflicto por
diferencias religiosas entre habitantes
de la comunidad, perteneciente a San
Juan Chamula, municipio de donde fueron
expulsadas miles de familias evangélicas
y católicas romanas entre 1970 y 2000,
acusadas de atentar contra los usos y
costumbres.
Ruiz Santis comentó que en la asamblea
del jueves algunos católicos
tradicionalistas se oponían a que los
cargos y cooperaciones se decidan
voluntariamente, lo que provocó una
discusión de horas; pero el alcalde
intervino para convencerlos de tomar en
cuenta el planteamiento de los
protestantes, ya que “se vive una nueva
realidad social”.
Al final, agregó, varios
tradicionalistas se unieron a los
evangélicos y al ser votada la propuesta
se aprobó por mayoría que los cargos de
castilleros y alférez, entre otros, y
las cooperaciones económicas para las
fiestas de Chicumtantic, sean
voluntarias.
El vicepresidente del Comité de
Educación del paraje, Domingo Santis
Díaz –también evangélico– señaló que por
desempeñar ese cargo él debía organizar
las fiestas católicas, conseguir la
pólvora, los grupos musicales, dar de
comer a los músicos y asumir otras
obligaciones no remuneradas.
“Cuando imponían el cargo uno debía
levantarse a la una de la madrugada y
trabajar todo el día para sacar el
compromiso, porque la comunidad exige
las cosas bien hechas y transparentes”,
aseveró.
Con el acuerdo del jueves, los
integrantes de los comités de Educación
y los patronatos de agua, luz y salud,
se enfocarán sólo a tales actividades y
ya no atenderán las festividades
católicas